¿Por qué buscas fuera lo que llevas dentro?

Pasamos mucho más tiempo de nuestra vida con la atención dirigida hacia fuera, que hacia dentro, buscando algo que creemos que no tenemos. Como ese estudiante de guitarra que se pasa horas mirando lo que hacen los demás, observando la técnica de otros, comparando su progreso, buscando en tutoriales, en métodos, en maestros nuevos… Y cuanto más busca fuera, más lejos parece estar de lo que quiere encontrar.

La búsqueda equivocada

La práctica contemplativa nos muestra algo:  que la mayoría buscamos fuera lo que ya llevamos dentro.

Los maestros zen lo llamaban encontrar el verdadero rostro que teníamos antes de nacer. Esa naturaleza profunda que no hemos adquirido ni aprendido, que no depende de lo que hagamos ni de lo que logremos. Que simplemente es nuestro, es lo que somos. Y que permanece oculta no porque esté lejos, sino porque el ruido del ego, el ajetreo diario, los deseos, la lucha… no nos deja verla.

Cuando el ego se calla

Cuando el ego se calla, algo se muestra. No de golpe, necesita tiempo y esfuerzo nuestra parte para revelarlo. Despacio, como cuando los ojos se acostumbran a la oscuridad. Entonces, aparecen intuiciones sobre lo que uno es, sobre lo que sabe hacer, sobre lo que llevaría ya haciendo toda la vida si nadie le hubiera dicho que mirase a otro lado.

Por eso, el silencio del trabajo interior no está vacío. Está lleno de lo que ya eres.

La práctica no añade cosas, descubre lo que somos

La práctica, cualquier práctica contemplativa, meditativa, sostenida en el tiempo, no añade nada nuevo. Tan solo descubre lo que ya estaba ahí, lo que ya somos y siempre hemos sido, lo que siempre nos ha acompañado: nuestra verdadera naturaleza. Y eso cambia completamente la pregunta que hacíamos al principio de este post: no se trata de construir algo nuevo, sino de dejar de tapar lo que ya existe, de revelar lo que somos.

El estudiante de guitarra que deja de mirar a los demás y se sienta a escuchar su propio sonido descubre algo que ningún tutorial le podría haber enseñado.

Quizá tú también estés buscando fuera lo que ya llevas dentro.