La vida humana como oportunidad única
Muchas veces me acuerdo de cuando era más pequeño, de cuando era niño. En aquel entonces muchas de las cosas que necesitaba tenían que proporcionármelas mis padres. Casi cualquier cosa que quisiera era difícil de conseguir si no me la daban ellos. Y eso es bonito, porque demuestra la compasión y el amor tan grande que nos demuestran nuestros padres cuando somos pequeños. Algo por lo que les estoy y estaré siempre agradecido.
Sin embargo, cuando pienso en esos días de ser niño, al mismo tiempo también me doy cuenta y lamento las muchas cosas a las que no podía acceder por mi mismo, las dificultades para tener, como tengo ahora, toda la información, los conocimientos, y la liberad de movimientos de los que disfruto ahora de adulto. Y esto me hace pensar en la importancia y el valor de la preciosa vida humana que tenemos todos, que tenemos ahora.
Qué significa el valor espiritual de tener una vida humana
Si estás sano, moderadamente sano, deberías, deberíamos apreciar y valorar de manera extraordinaria el enorme valor de nuestras vidas como humanos. Esto nos permite poder hacer muchas cosas valiosas que ahora mucha gente ha olvidado, probablemente porque no se dan cuenta del gran tesoro que tienen. Ahora podemos ir a donde queramos, caminar, bañarnos en el mar, disfrutar de una comida en compañía, amar a una persona o a muchas, viajar, hacer una siesta o ver llover dese la ventana mientras tomamos una taza de té.
Las posibilidades de poder hacer cosas son infinitas.
Si fuéramos arboles o elefantes, o si fuéramos una planta en un jardín botánico, sujeta por sus raíces al suelo, incluso si no existiéramos no podríamos hacer ninguna de estas cosa, ni apreciarlas, ni siquiera podríamos tener acceso a los conocimientos de libros ciencia, ni a la sabiduría de maestros espirituales realizados que nos enseñan las verdades de la vida y a crear las causas de la felicidad y la eliminación del sufrimiento.
Es por eso, que los maestros siempre nos han dicho que debemos valorar nuestra preciosa vida humana como un gran tesoro, como lo que es, pues es ahora, en esta vida, cuando podemos realizar acciones constructivas, enriquecedoras, y valiosas, tanto para nosotros en la creación de nuestro futuro, de nuestro destino, como para los demás, mejorando sus vidas, facilitándoles la existencia y haciéndoles más felices, mejorando el mundo todo lo que podamos.
Recordar para no olvidar
Por eso: recordemos el gran valor de nuestras preciosas vidas humanas, el gran valor espiritual de la vida humana, y escojamos realizar acciones positivas, dedicarnos a algo que realmente valga la pena, que sea significativo. El tiempo pasa deprisa, la impermanencia lo disuelve a cada instante, y debemos aprovechar cada momento para realizar acciones positivas que nos ayuden a ganar sabiduría y comprensión, eliminar la ignorancia y que fomenten estados que nos traigan felicidad ahora y en el futuro. Cada uno sabe lo mejor que puede hacer, y las posibilidad son infinitas.
Cuidar de lo que tienes
Invierte tiempo en tu salud, en comer sano, en hacer deporte o en tener hábitos de vida más saludables, invierte tiempo en cultivar tu mente en aprender, en aprender qué es la vida, cómo funciona tu mente, aprende de de maestros y sabios de todas los campos y disciplinas que se te ocurran que estén a tu alcance. Estudia, investiga y realiza acciones que dejen una huella kármica positiva, que como semillas sembradas den el futuro frutos beneficiosos, tanto para ti y tu felicidad como para la felicidad de los demás. Nuestras vidas humanas son valiosos tesoros que debemos cuidar como se merecen.
Es ahora el momento
Hace uno meses tuvimos aquí un apagón. Se fue la luz eléctrica. Nos duró algunas horas. En ese tiempo estuvimos desesperados porque al darle al interruptor de la luz no se encendía la bombilla, y el ordenador no nos respondió en horas, el fin del mundo… Después de algún tiempo la luz regresó de nuevo. Y en ese momento uno se dio cuenta de lo importante que es poder vivir ahora como lo hacemos, con esas comodidades que nos parecen tan normales, y que solo apreciamos cuando perdemos.
Lo mismo pasa con nuestras preciosas vidas humana: no esperes a que te pase algo malo o extraordinario, a sufrir una perdida importante, para reconocer y recordar la suerte tan enorme que tienes, que tenemos ahora, de disfrutar de nuestra preciosa vida humana.

Sobre el autor: Toni Iñiguez es escritor, autor de libros que exploran temas como la simplicidad, el silencio, y la filosofía zen. Con un enfoque cercano y profundo, busca inspirar a sus lectores a vivir con mayor claridad, calma y propósito.